7 de febrero de 2014

Benditos Sábados

Una semana esperándolo. Seis noches imaginándolo. Planes que estimulan mi semana gracias a ti. Metas. Ventilación. Dos palabras: DÍA LIBRE. ¿Quién no necesita oxígeno ese día? Y digo oxígeno porque ¡señores, que me ahogo!

Me encantan los Viernes noche y Sábados porque no hago nada que tenga que ver con la oposición. Sólo lo que me apetece y excepcionalmente, lo que debo y por falta de tiempo entre semana tengo que posponerlo para ese día (véase la compra). Ahora me acuerdo cuando era pequeña y mi mayor problema era hacer los deberes para el Lunes en el fin de semana (¿¿qué es eso??) y pasármelo bien teniendo taaaantos días libres. Nótese mi ironía. Pero es que el Sábado no suena el despertador, y sólo por eso ya soy feliz. Es un día para despertarte cuando, como y donde quieras.

Yo no soy nada del plan Ikea (del sofá a la cama y de la cama al sofá) excepto que esté agotada y entonces vote por algo tranquilito, pero si no, al menos medio día me gusta salir un ratito, y el Viernes unas cañitas que no dañan a nadie por supuesto.

Pero sea como sea el Sábado me recupero, y consigo incorporarme el Domingo con un estado medio decente al panorama opositoril. Para mi el Sábado es un regalo. Es un día para pasarlo con los míos. Puedo vivir a los largo del año muchos Domingos, Lunes, Martes... pero cada Sábado es diferente. El Sábado vamos a nuestra bola, y no lo dudes porque sabes que es verdad. ¡Es el día que hasta realmente ceno! (quién me conoce sabe que no miento) =p




Al final, si lo piensas, son los mejores días. Quizá no pasa nada pero pasa de todo. Vives la vida, esa que hemos dejado pararse cuando decidimos opositar. Te emocionas sólo por salir a la calle antes de comer y ver vida en tu barrio. El de la floristería está abierto, la calle tiene luz, la gente charla y pasea. Y ves todo diferente, desde una perspectiva en que no son las 8 a.m ni las 21,30 p.m. Y te gusta. Te gusta sentir el rayo de sol y esa brisa fresca en la cara. Te gusta mirarte y ver que hoy te has puesto guapa. Reírte un rato con él es el mejor de los planes. Sustituyes el qué comer por el con quién comer. Incluso puede que estés cansada de la semana pero el Sábado a pesar del agotamiento, sonríes. 

Cuando llega la noche y he exprimido mi día libre me voy satisfecha a la cama, y te empiezas a plantear los Domingos (nuestro nuevo Lunes), y la próxima semana cargada de madrugones y estudio. Pero creedme, nunca hasta estos catorce meses me había planteado lo que es sentir así un día, y quizá lo aproveche más que personas que tiene muchos de estos con frecuencia, porque al final yo vivo cada Sábado como si no hubiera mañana y su oxígeno intento que dure seis días y cinco noches.









4 comentarios:

  1. Hola! Yo también los exprimo como limones!!! Cuando en la Uni tenía sábados y domingos también me quejaba porque sólo eran dos días. Y al que trabaje 4 y descanse 3 seguro que también se le hace corto. Así que me doy con un canto en los dientes. Tengo un día libre. Pero toooodo un bendito día libre (y que además cae en sábado!) para hacer lo que quiera. Un auténtico lujazo =D Un abrazo!!

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    1. ¡Y... que lo veamos como un lujo...! jajajjaja

      =)

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  2. No puedes imaginar lo que disfruto ahora de 25 minutos en el sofá después de comer, de un café con un buen libro, una mañana haciendo la compra con mi madre o una noche sin pensar "a dormir que mañana madrugas"...:) Saboreo cada uno de esos momentos (ya no) cotidianos con un placer inmenso...

    un abrazo!:)

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  3. =) Lo mejor la noche que te acuestas sin despertador, ¿verdad?
    Un beso

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